Dip. Laura Elena Estrada Rodríguez
Señoras y señores legisladores:
Como señala Sellkof,[1] en muchas ocasiones las estadísticas no son sino personas que han debido de enjugar sus lágrimas. Y en el tema que hoy que se aborda desde esta tribuna, esta frase dice más que mil palabras.
En el mundo cada minuto una de nosotras, una mujer, muere por cáncer de mama. El cáncer de mama como todas y todos sabemos, es uno de los tipos de cáncer más mortíferos entre la población femenina que atraviesa entre los 20 y los 59 años de edad, y en México según datos de la Secretaria de Salud, este mal constituye la primera causa de muerte entre la población femenina a partir de los 25 años de edad.
Datos de la Secretaria de Salud y del INEGI señalan que en lo que respecta al cáncer de mama en el año 2000 ocurrieron 14.6 muertes por cada 100 mil mujeres de más de 25 años de edad, en ese mismo grupo en 2005 ocurrieron 15.9 muertes, y en 2009 ocurrieron 16.5 muertes. A decir de estas dependencias Coahuila es la entidad federativa que registra la mayor tasa de mortalidad por cáncer de mama ya que en esta entidad ocurrieron 26.4 muertes por cada 100 mil mujeres en el año 2009 por esta causa.
En Chihuahua esta cifra fue de 23.4, en el Distrito Federal de 22.7, en Baja California Sur de 22.6 y en Colima de 21.7 Las entidades que registran menor tasa de mortalidad por este cáncer son Quintana Roo, Oaxaca, Chiapas y Campeche, con menos de 10 mujeres muertas por esta causa por cada 100 mil.
Como podemos observar es un mal que nos priva de contar con miles de mujeres valiosas día con día, y que deja en situación de abandono a muchas niñas y niños con las implicaciones que eso trae en su desarrollo como personas.
El cáncer de mama es un mal que afecta en lo personal a las mujeres y a sus familias y que, en el terreno de lo público y social, cuestiona ampliamente qué hacemos por prevenir y erradicar dicho problema y sobre todo por brindarle a estas mujeres que enfrentan la peor de las realidades, alternativas sólidas en materia de salud pública que no las re victimicen al tenerse que enfrentar a un sin número de problemas y obstáculos en la atención de su enfermedad.
Como sabemos, el cáncer de mama es la proliferación acelerada, desordenada y no controlada de células con genes mutados, los cuales suprimen o estimulan la continuidad del ciclo celular perteneciente a distintos tejidos de una glándula mamaria y es también, desgraciadamente, un mal silencioso.
El día de hoy se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de lucha contra el cáncer de mama, y tiene como objetivo sensibilizar a la población general acerca del impacto que tiene esta enfermedad en el mundo.
Este mal que si se detecta a tiempo puede ser curable en la mayoría de los casos, sigue siendo un problema serio de salud a nivel mundial y nacional como se observa en los datos estadísticos relativos al tema.
Sin embargo desde esta tribuna me cuestiono y cuestiono a cada una y cada uno de a ustedes, acerca de si realmente somos conscientes de este problema, de tantas muertes que hubieran podido prevenirse y de tantas dolorosas y graves consecuencias personales y familiares de quienes la sufren. No es necesario esperar a que afecte a alguien cercano para tomar cartas en el asunto, se trata de un grave asunto de salud pública que debemos atender.
Me parece que la respuesta en la atención a este flagelo tiene forzosamente que ir en tres vertientes: la primera efectivamente en el tema de la información diaria, constante y accesible a toda la población, en este caso especialmente la que está en nuestras comunidades, sobre lo que significa el cáncer de mama y cómo identificarlo.
La segunda, en el tema de la orientación hacia la población ya afectada por este mal, ¿a dónde ir?, ¿qué exámenes hacer? Entre otras cuestiones que las campañas de prevención no siempre precisan.
La tercera y que va muy relacionada con la prevención la constituye el tema de la educación desde muy temprana edad de una cultura enfocada a una vida saludable que elimine o por lo menos disminuya todos los factores de riesgo que se encuentran asociados con el cáncer de mama, como la mala alimentación, la obesidad entre otros. Educación que no debe de ir dirigida exclusivamente a las niñas, sino también a los niños para que sean conscientes de la importancia que tiene el respetar las exigencias que el cuidado de la salud tiene para las mujeres y a la vez los sensibilice para que ellos asuman el cuidado de aquellos riesgos que les son más cercanos.
Casi a diario observamos alguna campaña de promoción de la prevención del cáncer de mama, sin embargo es necesario también que ésta promoción se vea acompañada y fortalecida por un programa presupuestario específico que atienda este mal. Si bien es cierto han existido grandes avances en este tema como se puede constatar en el presupuesto etiquetado para este año. Todavía no se tiene la conciencia de que éste es una de tantas realidades que no se pueden dejar al arbitrio de las buenas negociaciones presupuestales. Es importante que anualmente sea una de las prioridades fijas por atender.
Desde este Poder Legislativo podemos comprometernos el día de hoy no sólo a conmemorar este día, sino también a comprometernos a que realmente aseguremos que año con año, las mujeres que se ven afectadas por esta enfermedad contarán con el cumplimiento del Estado en asumir la responsabilidad del cumplimiento del derecho a la salud de las mujeres.
No podemos seguir perdiendo a miles de mujeres día con día por no atender adecuadamente un mal que en una amplia medida es predecible y curable. Asumamos nuestra responsabilidad para no engrosar las estadísticas que, como sabemos, no son sino mujeres que han debido de enjuagar sus lágrimas
Muchas Gracias.
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